¿Reinventarse?

¿Reinventarse?

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Personalmente, no me gusta esa palabra, porque lo de inventar tiene la acepción de crear algo imaginario o ficticio, y creo que lo que está pasando actualmente, es que las personas buscan entre sus aptitudes y facetas, aquello que puede resultar de interés para todos. Que pueda ser comercial para sí mismo y cubra una necesidad de otros.

Yo a esto lo llamaría refacetarse, o redescubrirse o recomenzar, pero cada uno utiliza la palabra que más le gusta o defina. Realmente, en estos tiempos de pandemia, mi forma de redescubrirme ha sido creando los cursos online (gracias siempre a Inforgala), ya que llevo impartiendo cursos desde hace más de 20 años.

Mi formación como actriz comenzó a los 17 o 18 años, pero mi formación en bienestar subjetivo comenzó a los 15.

El trabajo como actriz, humorista y presentadora, me ha dado muchas satisfacciones y alegrías, pero siempre sentí que, aunque estaba trabajando en algo increíble y con la suerte de hacerlo con una amiga y utilizando nuestros propios guiones, estaba en un lugar que no era el mío del todo.

Y un fuerte impulso me lanzaba hacia otra perspectiva laboral.

Así que rechacé ofertas de personajes protagonistas en teatro y televisión, y tomé una difícil decisión hace mucho tiempo, pero de la que jamás me he arrepentido. Al contrario.

Con muchos altibajos, pero siempre sintiendo que por fin estaba en mi lugar y que, además de ayudar a los demás, sacaba lo mejor de mí.

El círculo se cerraba, porque de pronto todo lo experimentado hasta entonces me servía y se convertía en el complemento perfecto: mi faceta de bienestar subjetivo y de comunicación ya no estaban cada una en un lugar, separadas, y tirando de mí en direcciones casi opuestas, casaban a las mil maravillas convirtiéndose en un todo y me ofrecían la posibilidad de compartir con otros lo que sé y lo que soy.

Y ninguna faceta queda atrás, porque todo forma parte de mí.

No dudes en redescubrirte profesionalmente, porque las cimas siempre esconden una más alta detrás.

Si tienes que dar un salto por impulso vital, como fue mi caso o por necesidad económica, hazlo con confianza e ilusión. Siempre merece la alegría.

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